Categoría: noticias
Fecha: 08/05/2008

Aunque olvidó la letra de un tema, el cantante dio un show impecable que se llenó de figuras públicas.
Los precedentes auguraban un éxito total. Y las 5.000 personas que anoche repletaron Espacio Riesco y que habían agotado los tickets hace unos días no podían estar equivocados: Charles Aznavour vive un presente artístico impecable (ver comentario) y lo demostró en el primero de los dos recitales que dará en Santiago.

El fanatismo por su figura se palpaba desde los ingresos al recinto, donde el público se agolpaba en largas filas para entrar. En su gran mayoría, seguidores de la vieja guardia, vestidos elegantemente, como predispuestos para una velada de alto nivel. Casi advirtiendo el atraso de la gente, el franco-armenio salió a escena media hora después de lo anunciado (21:30 horas), vestido de negro impecable y saludando cálidamente.

Lo más particular sucedió en la mitad del show: Aznavour sufrió un lapsus y olvidó la letra de una de sus canciones. Lo que para cualquiera sería un bochorno, el artista lo sorteó con maestría: confesó el traspié e incitó al público a simular que el concierto era un programa de TV donde se podía empezar nuevamente.

Chilevisión, organizador del evento, invitó a sus rostros y a figuras como Sebastián Piñera, Edmundo Pérez Yoma, Paulina Urrutia, Jovino Novoa, Carlos Bombal, Leo Caprile y María José Prieto.

Confirman a Roberto Carlos

En su intento por potenciar su ala como productora de eventos, Chilevisión anunció anoche, en el show de Aznavour, su próximo gran concierto: Roberto Carlos actuará el 17 de junio en Arena Santiago. Las entradas se pondrán a la venta en las próximas semanas.

El brasileño vuelve a Chile después de 15 años -su última presentación fue en el Casino de Viña del Mar- y con una gira continental que comenzó el 22 y 23 abril pasado en el Luna Park de Argentina y también contempla fechas en Estados Unidos y República Dominicana.

En el gesto final

Su pequeña y solitaria figura se aleja sin retorno, pero la pregunta y el lamento queda: ¿Es necesario que Charles Aznavour se vaya? Su partida no solo desconsuela porque ya no le veremos en un escenario, y anoche dejó en claro que todavía está en plena forma para encantar audiencias, sino porque una manera de encarar la música romántica -sin aspavientos, poses relamidas y frases vanas para conseguir aplausos- se marchita con su adiós.

El artista francés de origen armenio cierra la puerta de su historia en vivo y sella toda una época. Aquella en que el intérprete, su voz y sus gestos, era responsable de toda la atención y tensión capaz de ser generada sobre un escenario.

Anoche Aznavour cruzó idiomas. Interpretó en francés, español e inglés, pero el lenguaje fue siempre el mismo: el amor. Aunque se trata de un hombre octogenario, aún transmite la intención de encendidas letras como “Dime que me amas” (“cuando te penetro, siento que me quemo, pero sin sufrir”) y “Apaga la luz” (“y en la oscuridad de tu juventud dame la verdad, y en un frenesí, loco de emoción, voy a hacer de ti, mi mejor canción”).

Los aplausos espontáneos acompañaron la partida de “She” y “Bon anniversaire”, como celebraron “Je voyage”, interpretada a dúo con su hija Katia, miembro del coro. La emoción del punto final llegó con “La bohème” y “Venecia sin ti”, el perfecto adiós. Porque somos nosotros los que nos quedamos sin él.

El Mercurio
Viernes 9 de mayo de 2008